¿Qué aprendimos del mundial de fútbol 2014?

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Si algo nos ha demostrado este torneo, es que las empresas de éxito comienzan aprovechando la más mínima oportunidad y no existen equipos pequeños cuando hay una disposición para aprender y crecer.

La pronta salida del campeón España y el hecho de que Argentina permaneciera hasta el final, fueron un ejemplo de cómo ante los retos se intercalan el talento, la motivación y el esfuerzo, para lograr diversos resultados.

Muchas han sido las lecciones que podemos sacar de aquí, pero particularmente, me gustaría poder compartir tres relevantes para aquellos que buscamos el desarrollo personal y profesional:

Primera:

Adaptación y determinación deben saber coexistir en un buen equipo de trabajo. Los cambios de alineación y adaptaciones estratégicas conforme a los oponentes y en el campo de juego, facilitaron el avance de los cuatro equipos que llegaron a semifinales.

Segunda:

Para aprovechar oportunidades, está claro que es indispensable una buena preparación, ya que además esto nos permite una delegación mucho más efectiva. De no haber contado Alemania con un director técnico y jugadores preparados, ni con la capacidad de identificar oportunidades de juego, no habría derrotado a Brasil 7-1 avanzando hacia la final.

Tercera:

Imperativos son tanto la conciencia como el conocimiento del trabajo en equipo para triunfar. El buen liderato de los jugadores, capitanes y directores técnicos fue inclusivo, consistió en estar preparados y ayudar a otros a estar preparados para el triunfo como parte consciente de un equipo. Ni Müller ni Messi, por mucho que brillan llegaron solos a la final.

El éxito organizacional, como el de un equipo de fútbol, es una combinación de competencias y estrategias en las que tanto supervisores como empleados juegan un papel determinante y para el cual deben entrenar y estar preparados.

En el entorno laboral, así como en el personal, perseguimos el éxito alimentando ideas de triunfo, cultivando conocimientos y desarrollando destrezas que procuren la prosperidad. Cómo nos ubiquemos, singular y colectivamente, respecto a nuestros talentos, motivaciones y esfuerzos hará la diferencia en los resultados que obtengamos.